‘The Shape of Water’, el sueño adulto de Guillermo del Toro

Tras llegada de los Globos de Oro primero, y las nominaciones de La Academia después, ‘The Shape of Water’ y Guillermo del Toro salían como principales protagonistas. Por lo que para un amante al cine como yo, la cita con las salas de cine para ver la película era indiscutible. A pesar de esto, iba con ciertos condicionantes. El argumento y una crítica muy dispar me hacían ir con cierto temor de encontrarme otra bazofia “Oscar” del estilo ‘Shakespeare in Love’ o en menor medida ‘Slumdog Millionaire’. Y el visionado de la película del director mexicano no hizo más que generarme más dudas. Por un lado, tenemos una fotografía magnífica, digna de Oscar (aunque Roger Deakins se lo acabase ganando), que junto a una música inspiradora y una dirección artística perfecta te hacían entrar de lleno en la obra, como si fueses uno más en el baño de Elisa y el anfibio o en el despacho del Coronel Richard. Cada plano filmado por Dan Lautsen transmite una sensación, y cada gesto de los Hawkins, Shannon, Spencer o Jenkins una emoción. Pero así todo, Guillermo del Toro te deja con una sensación agridulce. Es capaz de dirigir todas estas áreas del film, pero a la hora de elaborar el guión pierde toda esa magia y originalidad, haciendo una narrativa intrascendente, aburrida y hasta algo cansina. Durante muy breves momentos la relación de Elisa y el Dios anfibio te produce empatía, pero solo eso, porque el resto de la película no dejas de plantearte en cada escena como es capaz una persona de acostarse con un animal, que si bien demuestra una cierta inteligencia superior a las del resto de animales, no deja de demostrar en escenas como en la que le arranca la cabeza a un gato, que sigue teniendo ese instinto animal que lo separa de los humanos. Además de eso, el guión no es capaz de hacerte meter de lleno en la película. No hace de las tramas un misterio por resolver para el espectador, ni cuenta una gran historia, que no tiene porque ser necesario para escribir un buen guión, véase este mismo año con ‘Call Me By Your Name’ o ‘Three Billboards Outside Ebbing, Missouri’, pero que tampoco tiene un desarrollo que te deje absorto una vez finalizan las más de dos horas de metraje. En conclusión, película exquisita en aspectos técnicos, y muy pobre en guión. Resultado, decepcionante e insuficiente para el Oscar como mejor filme.

Jorge Déniz Ramírez. Estudiante Doble Grado Periodismo y Comunicación Audiovisual.

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