El fenómeno atmosférico de los huracanes

El huracán Leslie ha puesto en alerta a España y Portugal, donde se activaron los protocolos de emergencia para prevenir daños. Ha sido la peor tempestad tropical que ha azotado Portugal desde 1842. Sin embargo, a España llegó con menor intensidad, como una tormenta tropical.

La proliferación de huracanes, tormentas tropicales y ciclones en los últimos años guarda una estrecha relación con el cambio climático. Para entenderlo, debemos saber cómo se forman estos fenómenos atmosféricos. En primer lugar, la temperatura marina superior a los 26 grados es el principal factor para la formación de un huracán, es por esto que la gran mayoría se generan en los trópicos. El aire caliente se mueve en dirección ascendente, alejándose de la superficie marina. Luego el aire frío llena el área de baja presión al pesar más. Posteriormente, el aire frío se vuelve cálido y también asciende, cada vez que el aire se eleva, el aire circundante gira para ocupar su lugar. Cuando el aire cálido se enfría y se condensa forma nubes, que giran y crecen gracias al calor del océano y el agua que se evapora en la superficie.

Con el cambio climático, los huracanes tardan cada vez menos en intensificarse. Fue el caso del ciclón tropical Florence del pasado septiembre, que pasó de ser un huracán de categoría uno a categoría cinco en cuestión de un día. Debido al aumento de las temperaturas, más cantidad de agua de los océanos se evapora en el aire. Los huracanes aprovechan esta atmósfera enriquecida en humedad y son capaces de producir lluvias y tormentas más cargadas, dando lugar a inundaciones y provocando destrozos cuando el huracán toca tierra.

El mecanismo de medida de la intensidad de un huracán es la escala Saffir – Simpson. Esta mide la intensidad del viento para determinar la categoría del huracán, según su fuerza, en una escala de entre uno y cinco. Los expertos están considerando crear una sexta categoría, debido a la intensidad de los últimos huracanes.

No se sabe exactamente por qué a partir de 1953 se comienza denominar a los huracanes con nombres femeninos, fue el meteorólogo Clement Wragge el que popularizó esta práctica. En 1978 se incluyen nombres masculinos. Las letras Q, U, X, Y y Z están omitidas ya que apenas hay nombres que empiecen de tal forma. Cada seis años se vuelven a repetir los nombres de los huracanes que han sido menos relevantes.

Daniela Marrero, alumna de primero de Doble Grado.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s