La radio es apasionante

Néstor Santana García. Estudiante del Doble Grado de Periodismo y Comunicación Audiovisual.

Me declaro culpable señoría, culpable de ser un ingenuo milenial que arrastrado por la racionalidad ha caído rendido ante el tópico. Me di cuenta a mediados de febrero, minutos después de que me plantearan la siguiente cuestión: ¿la radio es un medio obsoleto? Mi docente de la asignatura me pidió una respuesta, y yo la di, vertí podredumbre y bazofia dialéctica sobre un medio de comunicación que ni siquiera me había detenido a apreciar. No me lo pensé dos veces, lo enterré sin comprobar si respiraba, si seguía poseyendo algo de vida. Ahora bien, me arrepiento de haber sido racional. Mi mente pronosticó lo que la experiencia ha demostrado erróneo.

La radio es apasionante. Esto ya lo percibí desde que entré en el estudio por primera vez y me pusieron ante un micro, sin embargo, lo confirmé no hace mucho cuando tuve la oportunidad de enfrentarme a la realidad haciendo una actividad, ejercerciendo de presentador. El ejercicio consistía en entrevistar a las dos personas del momento: Drag Chuchi, ganador de la Gala Drag Queen del carnaval de Las Palmas de Gran Canaria 2019, y al diseñador de su fantasía, Kilian Betancor. Drag representado por la Universidad Fernando Pessoa Canarias.
Automáticamente se me formó un nudo en la garganta, no estaba solo, había otros compañeros conmigo, pero ya no éramos estudiantes, éramos periodistas y había que actuar como tales. ¡Nos dieron esa oportunidad!

Los nervios jugaron en mi contra: tuve insomnio la noche anterior y el día de la entrevista me bañé, en un desafortunado descuido, con el cortado que me había comprado dos segundos antes. Lo que creía que me iba a despertar me acabó abrasando. A pesar de todo, conseguí llegar espercutido y con los ojos bien abiertos al estudio donde estuvimos repasando el guion hasta que llegaron los invitados.

Admito que tener delante a dos personas que hasta dos días antes solo había visto a través de la pantalla me impuso, pero tras una primera toma de contacto conseguí apaciguar un poco los nervios. Eran personas dadas a la palabra con las que se podía conversar fácilmente. No obstante, los nervios se me volvieron a poner a flor de piel cuando nos sentamos en el estudio
y comenzó a sonar la cabecera del programa.

Mi primer error llegó después de pronunciar mi nombre, en vez de decir “16 finalistas”, dije “10 finalistas”, anacoluto que ha quedado grabado y que me perseguirá hasta la posterioridad. Aún así, el balance a mi parecer es positivo, lo que empezó siendo tenso acabó siendo un disfrute. No quería que se acabara, estaba en mi salsa. Una mezcla de curiosidad, adrenalina y responsabilidad me invadía, me sentía por primera vez un periodista.

Desde ese momento solo pienso en la próxima vez. Por todo ello quiero pedir perdón a la radio. Pedir clemencia porque si bien antes la repudiaba ahora estoy enamorado. Doy gracias a la asignatura y a su docente que nos da la oportunidad de hacer estos ejercicios en un estudio de Radio más que a la altura de cualquier emisora.

He aprendido que a veces más que racionalidad hace falta empirismo. Porque como bien me decía mi abuela: “si no lo has probado ¿cómo sabes que no te gusta?”.

#radio#dragchuchi#carnavales#kilianbetancor#lpgc#entrevista

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