¿Invisibiliza nuestra lengua a la mujer?

Andrés Arencibia Almeida. Estudiante Doble Grado de Comunicación Audiovisual y Periodismo.

El 2 de diciembre de 2018, Álex Grijelmo publicaba en la sección de cultura de El País un interesante análisis sobre la discriminación que sufre la mujer y el uso del masculino genérico. A raíz de unas declaraciones de un popular grupo feminista, cuestionaba con numerosos argumentos de autoridad el hecho de si realmente nuestra lengua hace que la figura del sector femenino se vea en un segundo plano con respecto a la del hombre.

La primera cuestión que el lector puede llegar a plantearse tras leer el texto del autor burgalés es la diferencia entre sexo y género. El primer concepto es una característica
biológica de los seres humanos mientras que el segundo concepto es una propiedad
gramatical, propia de la lengua. Con la parte teórica aprendida, podemos observar usos como “diputados y diputadas”. Este caso no deja de ser correcto, sin embargo, es
redundante e inadecuado ya que el masculino es el género no marcado en el español.

La economía del lenguaje se ve claramente afectada con este tipo de repeticiones. En
nuestros tiempos, la tendencia a simplificar nuestra escritura contradice este intento por tratar de “no invisibilizar a la mujer” dentro de la lengua española. Ya lo adelantaba el propio Nicholas Carr en su obra Superficiales, la sociedad actual se ha vuelto cada vez más cómoda a la hora de expresarse. Ahora bien, ¿por qué se pretende sintetizar en ciertos ámbitos y en otros no?

Como comentaba Álex Grijelmo, el ser humano confunde ausencia con invisibilidad. Por no aparecer en el significante, se tiende a pensar que se omite el significado completo de la palabra. De ahí que surjan movimientos en contra de esta acción y a favor de implantar un sistema gramatical que mencione explícitamente la palabra “diputados” y la palabra “diputadas” en la misma frase.

“La RAE se reafirma en rechazar el lenguaje inclusivo. Esas expresiones del tipo “todos y todas”. Este fragmento está recogido a finales de noviembre del año pasado en un artículo de El Mundo, donde deja en evidencia la posición de la institución y su “no” a cambiar la lengua. Por tanto, se puede deducir que el supuesto machismo del lenguaje, mencionado por Grijelmo, ha sido duramente respondido.

Como señala la propia RAE, el problema es confundir la gramática con el machismo. Del mismo modo la duda entre ausencia e invisibilidad, donde encontramos cierta confusión con dos términos absolutamente distintos. La conciencia de cómo empleamos el idioma es, la solución más acertada a esta problemática que nos guía a no cometer actos que puedan llegar a discriminar a la mujer.

“Lo del lenguaje inclusivo es una de esas modas que pasan, como el ‘hula hoop” (Félix de Azúa, Volver la mirada, 2019). El miembro de la Real Academia Española afirma en su nueva obra que la actitud de ciertos colectivos y su intención de modificar la lengua es una mera cuestión pasajera, que tiene fecha de caducidad. A día de hoy, el planteamiento que realiza Félix de Azúa no parece estar desencaminado. Pese a que una de nuestras mayores preocupaciones reside en el lenguaje inclusivo, la actualidad siempre acaba imponiéndose y termina evolucionando hacia otros temas.

Además, deja claro que el género masculino, “por ser el no marcado, puede abarcar el
femenino en ciertos contextos
”. Coincide con Alex Grijelmo en que el contexto, es decir, la realidad es determinante para comprender la intención del emisor en la acción comunicativa. Aún así, si el sujeto dispone de un registro no restringido, conoce los mecanismos de la lengua y sabe en qué momento debe utilizar cada término, esto facilitará que baje el porcentaje de protestas en cuanto a la supuesta invisibilidad que hace nuestra lengua española a la mujer.

“Históricamente la lengua no ha evolucionado a impulsos conscientes de alguien, sino
por sus propias dinámicas” (Pedro Álvarez de Miranda, 2018). Esto indica que la lengua persigue su propio cauce, su naturaleza. El ejemplo más obvio es el paso del español medieval al español actual.

El experto en lexicografía histórica asegura que “la mujer ha traído cambios en la
lengua, pero no hay que forzar la maquinaria”
. A lo que Alex Grijelmo no se
mostraba tan pasivo y cauteloso cuando hace alusión al lenguaje inclusivo. Este último autor refleja una visión catastrofista al afirmar que los géneros masculinos serán asaltados por las mujeres, como ya ocurrió con ‘homenaje’ y ‘patrimonio’.

Si existe algo que nos mantiene unidos como comunidad hablante es nuestra lengua. Al igual que opina Grijelmo, es absurdo buscar el conflicto en el terreno gramatical.
“Haters gonna hate”. No sería un mal slogan para representar a los grupos feministas que acusan a nuestra lengua de invisibilizar a la mujer. Un supuesto machismo del lenguaje que desde tiempos inmemorables ha evolucionado para bien y con la intención de crear inocentes significantes que no solo abarcan el género masculino, también al género femenino.

#UFPC #PeriodismoyComunicaciónAudiovisual #ComentarioCrítico #Sobrelamujer

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