¿Viva el Rey?

Hace unos días paseaba por la plaza de las ranas en la capital grancanaria cuando escuché un bullicio que me llamó la atención. Nada más girar mi cabeza, para mi asombro vi al presidente de los populares, Pablo Casado y no pude evitar recordar el último revuelo que formó no hace mucho. Y no hablo de su máster, eso es un tema bastante desfasado que nadie recuerda. Hablo del discurso que pronunció en la reciente reunión de la ejecutiva nacional del PP: “Porque cuando abrimos un hospital o un colegio, estamos diciendo viva el Rey. Cuando pagamos las pensiones o abrimos kilómetros de AVE también decimos en gran medida, viva el Rey”.

El presidente popular se esmera en convencernos de “cotidianizar” la expresión «¡Viva el Rey!» en nuestras conversaciones diarias. Lo califica como algo «muy sencillo, muy natural». ¿Realmente deberíamos hacerle caso?

Siendo objetivo, la monarquía durante estos últimos años no está siendo objeto de alabanzas, sino polémicas. La más reciente la protagoniza el Rey Emérito, supuestamente utilizó a su amante como testaferro para ocultar patrimonio y bienes en el extranjero, además de poseer cuentas en Suiza a nombre de un primo. Varios partidos en el Congreso pidieron una comisión de investigación sobre este tema. El órgano que controla la Cámara de mayoría conservadora (PP y Ciudadanos) lo rechazó.

El Rey es una forma desfasada de representación del Estado propia de la Edad Media. Una institución que cada vez convence menos a la población. Un estudio elaborado por Electomanía en colaboración con CTXT muestra que 6 de cada 10 españoles están a favor de un referéndum monarquía-república.

Yo creo que, vista la situación que rodea a la realeza, deberíamos hacerle caso a Casado, deberíamos incorporar este guiño a Su Majestad en el día a día. Cada vez que haya un desahucio, viva el Rey. Cada vez que una mujer sea asesinada por violencia machista, viva el Rey. Cada vez que veas una cola en el INEM, viva el Rey. Me da la sensación de que no vivimos la misma realidad que la clase política. Si viviera en esa utopía que describe el presidente del PP, gritaría “¡Viva el Rey!” a los cuatro vientos hasta quedarme afónico. Por suerte o desgracia, soy del reino de España.

También sospecho que quizás Pablo Casado no entiende nada, gran parte de la sociedad está cansada de envolver en elogios al jefe del estado como si fuera Katy Perry en la alfombra roja de los Grammy. Yo cambiaría un poco el discurso, diría: “Porque cuando abrimos un hospital o un colegio, estamos diciendo vivan los trabajadores, a pesar de los recortes, intentan dar servicios dignos. Cuando pagamos las pensiones o abrimos kilómetros de AVE también decimos en gran medida, viva la población que no se lleva su dinero a paraísos fiscales para evitar los impuestos que mantienen El Estado de Bienestar”.

Probablemente me esté cebando y todo sea una confusión. Tal vez quería referirse a la Universidad Rey Juan Carlos y no al Soberano. Pero claro, las irregularidades de su máster ya son cosas del pasado. Como hay nuevos casos deberíamos olvidarlo, ¿no? Vete tú a saber…

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Néstor Santana García. Estudiante Doble Grado Periodismo y Comunicación Audiovisual.