La mujer periodista en el mundo laboral

Las mujeres viven a diario discriminación por el mero hecho de ser eso, una mujer. Esto no existe únicamente en ciertos aspectos, todo lo contrario, se puede observar en todos los campos posibles, tanto laborales como personales. El 25 de noviembre será el Día Internacional Por la Eliminación de las Violencias hacia las Mujeres, por lo que el papel de la mujer periodista es más que importante para compartir con la sociedad lo que se defiende pero, ¿Sabemos qué se oculta detrás de la vida laboral en el periodismo de una mujer?, ¿Hay discriminación, machismo o censura en este campo? Gracias a la colaboración de varias periodistas y asociaciones feministas, existen respuestas a esas preguntas por parte de profesionales. “Describiría mi vida siendo periodista mujer de la misma forma que describiría mi vida siendo mujer” afirma Ale (@Relatofeminista), feminista y periodista, quien asegura que hay poca diferencia para la mujer dentro y fuera del periodismo, siempre habrá algún tipo de machismo en cualquier campo, principalmente por estar instaurado en la sociedad. La Asociación Canaria de Mujeres de la Comunicación Vivas comparte como, según los resultados de una encuesta publicados en noviembre de 2017 por la Federación Internacional de Periodistas (IFJ), “casi una de cada dos mujeres periodistas ha sufrido acoso sexual, maltrato psicológico, «troleo» online y otro tipo de formas de violencia de género mientras trabajaban”. Para conseguir remediar esta discriminación y machismo, todas las periodistas a las que he consultado comparten la misma opinión, la cual es educar desde infantil a los niños en una igualdad de género. Julia Lamas, periodista y profesora de la UFPC, afirma: “Es necesaria la educación en la escuela y en casa, pero en la escuela fundamentalmente, una educación equitativa”. Queda mucho recorrido para llegar a una sociedad igualitaria, sin machismo y sin discriminación, por ello el periodismo es clave para conseguirlo, entre mujeres y hombres, se puede llegar convivir en armonía e igualdad.

Teresa Massieu Sánchez, alumna de tercero del Doble Grado de Periodismo y Comunicación Audiovisual.

 

Las desigualdades en los medios

Las desigualdades de género son todavía visibles en la sociedad porque no se ha evolucionado del todo. Son muchos los medios que para hablar de un hombre hacen alusión a su pareja sin mostrar realmente los méritos propios de ella, como por ejemplo Brigitte Macron, que aparece siempre a la sombra de su marido. «La mujer de» o «el hombre de» es otro caso. Hay personas que se esfuerzan a diario para conseguir un buen puesto de trabajo o que se le reconozca por ser quienes son, no por estar con alguien conocido. Se les etiqueta por enamorarse de una persona y su valía pasa a un segundo plano. Esto es más visible en ellas. Los estereotipos han ido marcando grandes diferencias. Sumisa, débil, dependiente, cuidadosa son algunos de los adjetivos que se utilizan para hablar de las mujeres. Cada persona es como es y no por ser de un género u otro se debería clasificar a los demás.

Cada año mueren muchas mujeres a causa de violencia machista. En prensa se utilizan términos erróneos ya que son pocas las veces que no se le nombra como «asesinato». También muestran una imagen del agresor equivocada, al enseñar a vecinos exculpándolos como cuando dicen «era muy bueno», entre otras cosas.

La perspectiva de género busca la igualdad entre hombres y mujeres y también evitar que exista la violencia de género. Es un concepto por el que se lleva luchando durante muchos años, para evitar que siga existiendo este tipo de discriminación. Está muy patente en los medios de comunicación. Por ello, es necesario que los periodistas contribuyan y eviten las diferencias. Estos son muy influyentes en la audiencia y podrían ayudar a que se tengan otras ideas.

Luz Marina Hernández Vega, alumna de tercero del Doble Grado.

El feminismo no quiere acabar con los hombres

“Ni feminismo ni machismo, igualdad”, “Ah, que eres feminista, vaya…”, “Es que no entiendo a las feministas, se creen que sin hombres estarían mejor”. Y así podría continuar sin cesar, pero prefiero ir a lo importante en este texto, la igualdad de género. Gracias a una charla que hemos recibido los alumnos del Doble Grado de Periodismo y Comunicación Audiovisual sobre la igualdad de género he ampliado mi conocimiento sobre el feminismo. Siempre me he considerado defensora de los derechos de las mujeres, he luchado (y lucho) por una igualdad entre todas las personas, pretendo asistir a todas las manifestaciones posibles, pero llegados a un punto, todo es más palabra que actos. No soy experta, ni mucho menos, sólo tengo 21 años y estoy aprendiendo día a día a mejorar, por ello siempre tengo los brazos abiertos a cualquier tipo de enseñanza. Tras reflexiones en mi mente desordenada y experiencias propias, me he dado cuenta de que los seres humanos damos por hecho ciertas cosas, ejemplo de ello sería: “Las niñas de rosa, los niños de azul” ¿Qué pasaría si le damos la vuelta? A partir de ahora, las niñas de azul y los niños de rosa, o como ellos mismos quieran. Digamos que es así, los niños juegan con muñecas y las niñas con coches de carreras, ¿Hay fuego en el cielo?, ¿Viene un meteorito a destrozarte por permitir tal barbarie? La respuesta es no. No va a pasar nada de eso, solo que dejarás a un niño ser como quiere ser, y no como la sociedad se lo indica. Bueno que me voy por las ramas, recalco: El feminismo no quiere acabar con los hombres. Las mujeres no queremos tener a los hombres en clínicas de fertilidad para conseguir espermatozoides, no queremos ponerlos como conejillos de india para investigaciones, lo único que queremos y pedimos es poder convivir todos en armonía, en igualdad de condiciones, no es mucho pedir… ¿No?

Teresa Massieu, alumna de tercero del Doble Grado.