¿Ética o deontología en tu profesión?

Pocas personas saben que diferencias hay entre ética y deontología, muchos piensan que es lo mismo, otros suponen que son dos cosas totalmente diferentes pero no saben el significado de cada uno, y así mucho más.

Antes que nada, lo más importante es saber qué es ética y qué es deontología. Por un lado, la ética hace referencia a la conciencia personal, a lo que creemos cada uno sobre qué es lo correcto y lo qué no. Por otra parte, tenemos la deontología, la cuál sirve como un modelo de actuación en las diferentes áreas del mundo laboral.

Lo que nos incumbe a los periodistas es claramente conocer la deontología que nos afecta y la que nos debe ayudar como nuestra principal guía, en el cual tenemos al principal modelo a seguir como es el Código Deontológico del Colegio de Cataluña, el que se ha convertido en un documento de referencia para nosotros.

Para comprobar esta teoría he preguntado a compañeros de mi clase si conocen la diferencia y sus respuestas han sido muy variadas, como Sara, que me ha afirmado que: “La ética orienta al bien y a lo bueno, y en cambio, la deontología orienta al deber, el cual debe estar siempre en contacto con lo bueno”. Mientras que mi compañera Valeria me ha comentado muy decidida: “La ética son los principios que cada persona tiene para enfrentar cualquier problema controvertido y por otro lado, la deontología es adaptándose a los límites de cada profesión”.

Teresa Massieu.
Alumna del Doble Grado en Periodismo y Comunicación Audiovisual.

Como bandoleros por Madrid

Después de un largo día de visitas por Madrid, nosotros los alumnos del doble grado de la Universidad Fernando Pessoa, cansados y hambrientos, llegamos a parar a Las Cuevas de Luis Candelas Cajigal. Uno de los lugares más típicos situados en la parte inferior de la Plaza Mayor.

La historia de este hombre que comienza en el año 1804 en el barrio de Lavapiés, muy conocido allá pero del cuál yo no tenía idea alguna, fue un bandolero profesional que aumentó su fama robando establecimientos y demás. Tras indagar un poco descubrí que era en las cuevas subterráneas donde se escondía para planear sus asaltos ya que disponía de múltiples salidas al exterior. Como era de esperar, fue ejecutado en la Plaza de la Cebada con tan solo veintiocho años.

Es Félix Colono Díaz que enamorado de las cuevas las convierte en restaurante para que no se pierda la historia. Estos restaurantes, tabernas y bares en las que se han convertido actualmente las cuevas de Luis Candelas conservan su estilo antiguo y singularidad.

Pudimos disfrutar de distintas tapas como lacón, calamares, queso, croquetas e incluso dos tortillas bien jugosas del estilo típico de Madrid. También degustamos las jarras de cerveza que ahí servían, en compañía de una Tuna que entró al restaurante para animarnos la noche. Nos sentimos como verdaderos bandoleros.

Claudia Frey Márquez. Estudiante Doble Grado Periodismo y Comunicación Audiovisual.

“El periodismo debe combatir el sectarismo y formar lectores críticos”

El periodismo del siglo XXI ha de hacer frente a un feroz contrincante, el entretenimiento. Este fenómeno, que si bien lleva instaurado en los medios de comunicación muchos años, no ha sido hasta llegados al tercer milenio, cuando ha aterrizado el boom del entretenimiento.

Las empresas de comunicación se han dado cuenta de la facilidad que es llenar sus medios de lectores y oyentes, si a sus contenidos les otorga un toque de entretenimiento. El problema radica en que, como dice el dicho, “en la cura radica la enfermedad”, y cada vez más medios y personas se han ido al extremo, creando artículos y contenidos radiofónicos y televisivos en los que es difícil ver el rigor periodístico que caracterizaba antaño al periodismo. Cada vez son más frecuentes programas como ‘Mujeres y hombres y viceversa’, ‘Gran Hermano’ o ‘Sálvame’, que se centran única y exclusivamente en el entretenimiento del espectador, obviando la calidad informativa que deberían tener programas de tales audiencias. Por otro lado, existen medios de comunicación, que rodeados de influencia política, han visto como sus contenidos han ido desviándose de un periodismo de calidad, a un periodismo partidista. Claros son los ejemplos de cadenas públicas como RTVE o TV3, que en el debate independentista catalán, han visto una clara oportunidad de desarrollar todas sus armas propagandísticas para conseguir corromper la opinión ciudadana, e instaurar la suya propia, a favor del partido que gobernase en sus áreas.

Con este debate público ya no solo han sido las televisiones, sino los periódicos, en quienes muchos tenían puesta una pequeña esperanza de objetividad, los que se han visto envueltos en esta vorágine y se han unido a las campañas unionistas y nacionalistas, haciendo de sus noticias, mera propaganda.

Es hora de que llegue alguien al poder capaz de poder poner en balanza información y entretenimiento, desarrollando contenidos que sean del agrado del espectador, pero que no pierda ese periodismo de calidad que tantos años imperó en el siglo XX.

Jorge Déniz Ramírez. Estudiante Doble Grado Periodismo y Comunicación Audiovisual.