Ambición, credibilidad y vocación

Andrés Arencibia Almeida. Estudiante Doble Grado en Comunicación Audiovisual y Periodismo.

La ambición, credibilidad y la vocación es la madre naturaleza de un comunicador profesional. Como la tabla periódica, son elementos con comportamientos similares dentro del abanico periodístico más serio y riguroso. “Sin música la vida sería un error”, asentía Friedrich Nietzsche. Y, sin un ente con la fuerza de controlar los tres poderes mencionados, no se llegaría a alcanzar el virtuosismo de la palabra, de los valores que sustentan el buen periodismo.

La deontología profesional se ha definido de tal forma que genera una tendencia a pensar únicamente en principios o deberes morales. Un mundo lleno de interpretaciones según cada sujeto. Pocos, muy pocos, se llegan a acordar de la existencia de un código deontológico, verdad que no agradaría a Jeremy Bentham. Esa especie de manual es la Biblia de toda persona con aspiraciones a llamarse profesional. Más aún en el periodismo, donde miles y miles de usuarios recurren a los diarios como principales modelos de sabiduría informativa.

La importancia de la deontología periodística ya no solo se queda instaurada en la mente individual o marcada en el propio papel. También narra, implícitamente, las actitudes de la sociedad ante cuestiones como determinar qué es lo correcto y cuáles son los límites a trazar. De hecho, fue en 1860 cuando se plantea por primer vez la figura del periodista. El público necesitaba representantes capitales del proceso de información, un grupo de profesionales capaces de delimitar con certeza el correcto uso de las palabras. Es por esta época cuando el periodismo empieza a profesionalizarse, a mejorar sus herramientas gracias a una sociedad, por aquel entonces, suficientemente estricta.

El consciente desarrollo de la disciplina tratada propiciará una oleada de grandes versados. No obstante, es el generador de noticias quien tiene la última decisión. Aplicar o restar hierro a la deontología periodística prevalece y prevalecerá en la conducta y en el criterio de los responsables del cuarto poder.

Jugaré en la Selección Española de Balonmano

Es de Moya y con apenas 14 años ha vivido una de sus mejores experiencias haciendo lo que más le gusta, jugar al Balonmano. Eva Ruano, la joven extremo del Moya Tilover a la que le encanta salir con sus amigas, ver el fútbol e ir de compras, ha conseguido coronar, junto con sus demás compañeras, campeón de Canarias a su quipo de Balonmano.

Cuéntanos Eva, ¿qué es para ti el Balonmano?

Para mi el Balonmano es uno de mis mayores hobby, cada vez que lo practico me transmite felicidad. A menudo ir jugar me ayuda a despejarme de mis estudios, porque consigo centrarme únicamente en lo que estoy haciendo en la cancha y en disfrutar con mis amigas.

Actualmente ¿en qué equipo juegas?

Sigo en el mismo equipo en el que empecé, el Moya Tilover. Comencé a los nueve años y la verdad que no tengo en mente marcharme a otro.

De cara al futuro ¿jugarías en otro equipo que no fuera el Moya Tilover?

Le tengo muchísimo cariño a mi equipo, por lo que no ficharía por otro de la Isla o de la Península. Sin embargo, si la Selección Española me llama, me iría jaja ¡con los ojos cerrados!

La mayoría de jóvenes como tú tienen algún ídolo ¿cuál es el tuyo?

¡Me encanta Eli Pinedo! jugadora de la Selección Española, además su posición en el campo es extremo, como la mía.

¿Cómo reaccionaste cuando tu entrenador les dijo que iban a Lanzarote para disputar el título de campeonas de Canarias?

No me lo creía, yo era consciente de que el quipo estaba haciendo una buena temporada, pero no esperaba tener nuevamente la oportunidad de luchar por ese título. El año pasado también lo jugamos y perdimos. Aún así fuimos con muchísima ilusión y conseguimos ser las campeonas.

De los seis equipo que jugaron en Lanzarote ¿cuál fue el rival más duro al que se enfrentaron?

Si te soy sincera ninguno (risas). A ver, te explico, nosotras pensábamos que íbamos a jugar contra el Rocasa, que es de aquí de Canarias. Este era el más potente de todos, pero otro equipo lo eliminó, por lo que jugamos la final contra el Puerto del Carmen y les ganamos de diez. Es por eso por lo que nos pareció fácil la eliminatoria.

En todos estos años ¿qué has aprendido de tu entrenador?

Él me ha enseñado que para conseguir algo en el balonmano hay que saber trabajar en equipo, si no lo haces no conseguirás nada. También a saber ganar y perder, muchas veces los partidos no están a nuestro favor, pero con esfuerzo todo es posible.

El 23 es el número de tu dorsal ¿tiene algún significado especial?

Cuando empecé hace cinco años a jugar al balonmano era malísima, “todo sea dicho”, y me pusieron ese dorsal. Ahora que he mejorado con los años no he querido cambiarlo porque forma parte de mis principios y además coincide con el día de mi cumpleaños.

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Paula Morales Betancor. Estudiante Doble Grado Periodismo y Comunicación Audiovisual.

Foto: Lanzarotedeportiva. com

Pánico frente a las cámaras

Como alumna de primero del Doble grado en Comunicación Audiovisual y Periodismo en la UFPC, nunca había tenido que ponerme delante de una cámara como reportera, o un intento de ello.

Tarde o temprano tendría que pasar,  ¡ponerme frente a una cámara! Los alumnos de primero de este doble grado estamos preparando varios informativos, y en cada uno de ellos hay dos reporteros, dos presentadores,  y uno encargado del tiempo. A mí me tocó de reportera, y tengo que encargarme de los directos y los vídeos. Hasta aquí todo bien. El problema no está en el ponerme delante de una cámara, sino el saber que me están grabando. Por muy bien que me sepa quince líneas; al ver la luz roja que está encima del objetivo de la cámara me olvido del texto, me quedo en blanco y no sé qué decir… ¡Los nervios me comen! No obstante, es cierto que no soy la única a la que le pasa esto. A mis compañeros, aunque sea en menor grado, también les pasa. Todos nos ponemos algo nerviosos frente a una cámara, es imposible evitarlo ya que es nuestra primera vez.

Pero he de decir que de eso se trata, que estamos aquí para aprender, para equivocarnos y aprender también de nuestros errores. Y gracias a nuestra profesora de Fuentes Documentales por su apoyo, su ayuda y sus consejos; pero, sobre todo, ¡por su paciencia!

Carla del Pilar Torres Velázquez. Estudiante Doble Grado Periodismo y Comunicación Audiovisual.