Gustavo Martínez: »Pese a mi enfermedad, considero que tengo suerte»

Redacción: Cristina Flores Moleón @cristinaaflores. Estudiante Doble Grado Comunicación Audiovisual y Periodismo.

Gustavo Martínez Cárdenez, a sus 18 años es estudiante del Doble Grado en Comunicación Audiovisual y Periodismo de la Universidad Fernando Pessoa Canarias. Tras meses asistiendo a la universidad en una de las clases tuvo que exponer un trabajo oral y en el compartió con el resto de compañeros la enfermedad que padece, algo que rompió todos los esquemas ese día, según su clase.

  1. Gustavo, padeces una enfermedad rara, conocida como mucopolisacaridosis, ¿en qué consiste? 

La mucopolisacaridosis es una enfermedad rara en la cual al cuerpo le falta o no tiene suficiente cantidad de una enzima que es imprescindible. Existen 4 tipos: tipo 1, tipo 2, tipo 3 y tipo 4. En mi caso, padezco el segundo. 

  1. ¿Qué características tiene una persona con mucopolisacaridosis?

Tenemos rasgos faciales muy bruscos, como la cabeza grande, o dedos y brazos que no llegan a estirarse. También caminamos en punta de pie y somos muy bajitos. Dependiendo del tipo de mucopolisacaridosis que se tenga, tendrá estos síntomas más o menos potenciados. 

  1. ¿Cómo averiguaron tus padres que tenías esa enfermedad?

No es una enfermedad que se detecte en el embarazo. Tenía tres años y estábamos en la clase de educación física. Jugábamos a lanzar la pelota y mi profesora inmediatamente se percató de que yo no podía estirar los brazos. A partir de ese momento, mis padres empezaron a llevarme a médicos y a investigar qué me ocurría.

  1. ¿Cómo es tu día a día con esta enfermedad?

Considero que mi vida diaria es de lo más normal y sencilla. No me siento nada diferente con respecto al resto. Sin embargo, sé que los demás si me ven diferente. Por ejemplo, cuando camino por los pasillos de la Universidad noto como los demás estudiantes se fijan en mí, en mi espalda curva, en mi cabeza grande y en mi cojera. Es en esos momentos cuando me acuerdo de que soy diferente. Por lo demás, estoy acostumbrado a tener a diario pruebas médicas o a ponerme cada semana mi tratamiento, el polaramine, que me deja totalmente “frito”.

5.  ¿Y cómo fue tu infancia?

En algunos aspectos, dura. Fui a un primer colegio en el que mis compañeros llegaron a reírse de mí debido a mi físico. Una vez incluso llegaron a tirarme por un descampado, razón por la que mis padres decidieron cambiarme de colegio. Lo malo fue que en este segundo colegio también llegaron a burlarse de mí. 

7. Después de esa dura infancia, ¿Cómo te sientes ahora?

Yo me siento con suerte de que mi enfermedad no haya ido a más. Hay personas con mucopolisacaridosis que no pueden hacer deporte. Yo en cambio si puedo, y de hecho me encanta. Si es cierto que hay muy poca investigación sobre esta enfermedad y estaría muchísimo mejor si se estudiara más. 

8. ¿Y cómo te has sentido en la UFPC?

La verdad que muy bien, estoy contento. Es cierto que ayudó bastante que nadie se conociera cuando llegamos a la Universidad, pues eso hizo que me adaptase mejor. Debo reconocer que a veces soy un poco brusco, pero es una forma de protección. Me hicieron daño de pequeño, así que pienso que a la mínima me pueden estar haciendo algo. 

9. Imagino que te gusta la comunicación ¿Con qué campo te quedas a nivel profesional?  

Por un lado siempre me ha llamado la atención la radio y además, me gusta mucho el periodismo deportivo. Me encantaría llegar a conseguir serlo algún día. 

Inicios en el cine

Con la llegada del ‘‘Debate de la UFPC’’ a la Universidad, llegó  mi primera oportunidad en el mundo de las cámaras. Tras más de un año de espera, con asignaturas, algunas teóricas, y otras más enfocadas al periodismo, no había tenido ocasión de probarme como profesional de contenidos audiovisuales, por lo que este momento lo acogí con mucha ilusión.

Desde el primer instante me sentí asombrosamente cómodo con la cámara. Mientras que Roberto Sinde, nuestro profesor de Lenguaje y Narrativa Audiovisual entre otras, y en ese momento productor del evento, me daba las indicaciones correspondientes desde la sala de control para componer los planos, yo iba encuadrando planos y sintiéndome con más confianza cuanto más avanzaba el programa.

Finalmente, tras más de 90 minutos de debate, mi primer día como cámara terminaba con sensaciones más que satisfactorias. Por otra parte, la experiencia me ayudó a motivarme para lo que resta de curso, a la espera de más prácticas fantásticas como esta, que la Universidad Fernando Pessoa Canarias nos ha otorgado.

Jorge Déniz Ramírez. Estudiante de Doble Grado en Periodismo y Comunicación Audiovisual.