Lo que no se publica, no existe

El pasado viernes, los alumnos del Doble Grado de Periodismo y Comunicación Audiovisual tuvimos la oportunidad de recibir a tres guardias civiles que nos explicaron su trabajo como responsables del gabinete de prensa.

Esta visita me hizo reflexionar acerca del tratamiento que le dan los periodistas a la información que reciben y cómo silenciamos muchos temas, principalmente los suicidios.

Si bien es cierto que la publicación de suicidios eleva exponencialmente la tasa tras la publicación de los sucesos, ignorar por completo este hecho, también afectaría negativamente en nuestra sociedad.

Muchas veces las personas necesitan sentir que los problemas tienen más solución que quitarse la vida, y por ello es necesario que se le de espacio a esas noticias de alguna manera para ayudar.

Deontológicamente, los periodistas tienen el derecho y el deber de informar a la población sobre los acontecimientos que nos rodean, y obviar una realidad por completo hasta silenciarla, atenta directamente contra esos principios deontológicos.

Quizás la solución es permitir que en los diferentes medios se puedan recalcar las ayudas para personas que se encuentran en situaciones tan difíciles, para que el desconocimiento de cómo afrontar problemas no incite a aumentar esa tasa de suicidios.

Pero está claro. Lo más fácil es ignorar estas noticias y continuar viviendo en una sociedad que piensa, erróneamente, que los suicidios no forman parte de nuestro día a día. Porque lo que no se publica, hoy en día no existe.

Luna Moya Silva, alumna del Doble Grado de Periodismo y Comunicación Audiovisual.